El domingo es mi día favorito

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El domingo es mi día favorito. En una sociedad religiosa como en la que vivimos (si no me cree, mire la acogida que tuvo la misa papal en el Parque Bicentenario), crecimos con la mentalidad de que el domingo fue creado para ir a misa. Afortunadamente, mi viejo me enseñó una religión que muchos no la entienden, ni la justifican. Una religión en la que no hay iglesias, ni santos, y peor dioses. Una religión que demanda mucho y a veces entrega poco: Sociedad Deportivo Quito.

El domingo es mi día favorito. En esta religión el único requisito es tener dos corazones. “El aguante es lo primero que aprendí”, reza un cántico, y es verdad. 16 años, 10 meses y 15 días tuve que esperar para verte campeón, y eso considerando que fui de los afortunados que no esperó 40 años. Una vez más tengo que mencionar a mi viejo, que me llevaba al estadio desde los 6 años. Por supuesto, yo no entendía muchas de las cosas que pasaban pero le cogí el gusto.

El domingo es mi día favorito. Hoy en día soy yo el que tengo que llevar a mi viejo de la mano a la preferencia, prefiero llevarlo a los partidos importantes y no a los que vamos sólo los “3.000 fieles”. Recuerdo todavía con cierta nostalgia la liguilla del 2008, los triunfos contra el “campeón de América”, el gol de Mamita en el Monumental, el Buitre, Papelucho, el Sari de aquellas épocas… Recuerdo como si fuera ayer el bicampeonato del 2009, Borghello, Arroyo, imposible no acordarse. El triplete en 2011, la Copa Libertadores del 2012. Estábamos para cosas grandes. Fidel, el Chavo… Ya volverán los buenos tiempos para la Academia. Mientras tanto nadie me quita la enfermedad que tengo todas las semanas, delirando por volverte a ver.

¡Gracias AKD! No sé si lo ya lo mencioné, pero el domingo es mi día favorito.

Mateo Cabezas

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