El equipo milagroso

El fervor religioso se revivió como hace 30 años en Ecuador; la segunda visita de un Papa (Papa Francisco) nos recordó que somos seres mortales y hurgamos en nuestra fe para buscar la trascendencia. Pero Francisco envió a sus mensajeros semanas previas a su llegada, y los vistió de azul y rojo, tal como le gustan.

No hay otra definición que “milagro” para lo del pasado 26 de junio, cuando a seis minutos de terminar un partido que se perdía 3-0, se finalice 3-3. Pero si son como el apóstol Pedro, hombres de poca fe, nueve días más tarde volveríamos a invocar a la trinidad para remontar un 0-2, y serían unos aspirantes al título los que sucumban ante la convicción irreductible de los guerreros quiteños para el 3-2 con el que acabó el juego.

Con ese equipo milagroso que hace meses estaba destinado a desaparecer, que toreó un descenso inminente y que de repente a una fecha del final de la primera etapa 2015 está en zona de Copa Sudamericana, la lección es que no hay que perder la fe. Seis goles prodigiosos en dos fechas, “el que tenga oídos para oír que oiga”.

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