EL FESTEJO DE LA HINCHADA EN SUS 75 AÑOS

 

No solo nos ha marcado el interés de diferenciarnos del imperio español y de lo incaico peruano, que sin duda han tenido un influjo importante en la conciencia histórica del Ecuador y también en la ciudad de Quito, sino también, la de situarnos en la conciencia quiteña que digiere influencias –entre otras– del “Reino de los Shiris” (Shyris), Jesuitas, Franciscanos, de la resurrección de nuestro propio inca al estilo Tupac Amaru, del sincretismo de 2 culturas con Atahualpa, y el de la modernidad aún por digerirse al estilo de Eugenio Espejo.

El monumento a la independencia de Ecuador, contiene el pedestal al estilo neoclásico, al mismo estilo que el del Teatro Nacional Sucre. En Quito se instauró una junta ciudadana y a pesar de la sangre sacrificada se redactó la primera Constitución que daría a luz a todo el continente, de allí que en Chile se proclamó: “Quito Luz de América”. Simón Bolívar se unió al reconocimiento, nos llamó gestores de la emancipación, incluso el hermano país de Argentina también lo reconoce en su cuarta estrofa de su himno nacional. Nos forjamos donde se construyó “El Teatro Nacional Sucre” en honor al Mariscal Antonio José de Sucre.

 

El Club Sport Quito, el equipo de la ciudad de Quito, fundado en 1908, tuvo gran protagonismo deportivo y social, desafortunadamente por el año de 1922 cerró sus filas. Un jugador del citado equipo, el Sr. Cesar León, empujó a los niños/adolescentes de la plaza del teatro a que jueguen como equipo, le dio la posta al Sr. Cesar Guerra para que lo impulse como su entrenador, eran los “pibes del Argentina”. El Sr. Ronquillo habría conformado el equipo inicial en 1928, era admirador del fútbol de La Plata. Sí, entre otros, también era emular aquel fútbol pero desde lo quiteño. (Quién desconoce a su maestro y sus ideales, peca de supremacía vana). Nacimos admirando al Gladiador (club de fútbol quiteño), a los primeros mundiales, y al fútbol del Río de la Plata.

En una entrevista realizada por el periodista, el Sr. Cruz, contestaría lo siguiente: “(…) Don Segundo suspira y sus ojos se nublaron… formé el Club Juvenil del Argentina, sin pensar que llegaría al profesionalismo… y todos los aficionados del buen fútbol los conocían como ‘Pibes del Argentina’… requerían más apoyo… yo no podía satisfacer esas necesidades. Los pocos directivos del club buscaron apoyo en los almacenes aledaños a la Plaza del Teatro… nos reuníamos antes de los cotejos y los lugares donde sesionábamos, como en los altos del Palacio Arzobispal que a una sesión asistió el embajador de la República de Argentina, Don Manuel Viale Paz y como quiteños nacimos en la Plaza del Teatro.” (Entrevista al Sr. Segundo Ronquillo, realizada por el Periodista y Comunicador Social J. Cruz, 1984)

 

Jugaban en la Tola, El Toril, La Chilena, La Alameda, El Ejido, entre otros, 1937 y con Carlos Guerra a la cabeza se interesan en el fútbol amateur, en 1938 el equipo se inscribe en el campeonato barrial con guambras de la Plaza del Teatro, 2 años de dura lucha y deciden formalizarse como club, recorren algunos domicilios desde las calles Vargas y Manabí hasta el barrio de la Guaragua, entonces el Dr. Arturo Freire acepta ser su primer presidente, lo hace en la casa de la artista Marina Gonzembach, en las calles Esmeraldas y Vargas. El 9 de julio d 1940, fue nuestro bautizo.

La ceremonia, se realiza en la Casa del Obrero donde también está el Ministro Embajador de Argentina, Don Viale Paz que dona los uniformes por encargo del presidente de Argentina, Don Juan Domingo Perón: “Honra la historia del club Argentina, el hecho que en la sesión de fundación, el Embajador Plenipotenciario de la República Argentina, don Manuel de Viale Paz, haya entregado el pabellón de su país al doctor A. Freire, presidente del Club, y el señor Nicanor Ortega V., haya hecho la donación de los uniformes enviados desde su país por el señor Juan Domingo Perón, Excmo. Presidente Constitucional de la República.” Tomado de los apuntes para la historia de Sociedad Deportivo Quito, 2001, Joselo Cruz, y José Egred.

 

Manuel Terán, Rafael Morales (Potolo), Luis “pirulo” Vásquez, Gonzalo “morocho” Gómez, Galo “viejo”, y otros nobles más, escuchaban la historia de la República Argentina que su profesor Arturo Freire, les enseñaba los días jueves. Una de ellas, seguro sería que el 9 de julio de 1816 se suscribe el acta de la independencia Argentina en el nombre de las Provincias Unidas de Sud-América, redactada en castellano, quichua, aymara, y guaraní. El citado y querido Profesor, fue el que encendió la chispa de esfuerzo en sus estudiantes, desde los libros en la formación académica para aprender de Atahualpa, de Espejo, de Argentina; y con otro tipo de enseñanzas, de la mano del entrenador Humberto “ñato” González, su profesor de Educación Física del Colegio Mejía, el equipo aprendió la casta de campeón con el 2-3-5 ofensivo. No cabe duda, la mente, el espíritu y el cuerpo se cultivan juntos.

No había una institución, no había dinero, solo un enorme espíritu de superación deportiva desde nuestra conciencia de ser quiteños, y también desde lo hispanoamericano. Nos tocó en la cuota un par de oraciones, unos higos y quizá 3 velas. S. D. Argentina, brillaba con luz propia, en las calles Flores y Manabí, en la venta de zapatos baratos -los famosos de Las Cuatro Esquinas- y los apetitosos “higos con queso” en la tienda de doña María, abuela del “potolo” Morales.

 

Desde el pueblo, desde el barrio, en la Plaza del Teatro, con jugadores que subsistían de sus oficios humildes, alguno vendía chocolates, otros eran oficinistas, otros eran profesores de colegios, sí señores, con 1 pelota de trapo, con unas ganas de solidaridad, con apoyo de almacenes, restaurantes y tiendas aledañas, con la simpatía de los vecinos. Así venció el “campeonato barrial” a 14 equipos de diferentes barrios de la capital, luego el subcampeonato, y finalmente el campeonato en segunda amateur jugando incluso “3” partidos extras, para recién subir a primera amateur, el máximo escalón de aquel entonces. Era 1943, 1944, ya jugábamos contra Liga de Quito, y con los equipos más fuertes de aquel entonces, el Gladiador o el Gimnástico, incluso vencimos al bicampeón Titán, y fuimos subcampeones de Quito.

Nos titularon como equipo de buen toque y distinción, el certificado fue: “La Academia” del fútbol ecuatoriano. Nuestros jueces fueron los propios quiteños que nos vieron jugar y que admiraron el sacrificio de nuestros nobles jugadores, sudaron lo gota gruesa para jugar y agruparse, para mostrar sus frutos, y una vez más, los periódicos capitalinos nos tildaron con el título: “La Aplanadora”.

A partir de 1940, fueron 3 largos años para estar en la máxima amateur, con guambras quiteños y 1 cayambeño, una indumentaria donada, sudando la gota gruesa, venciendo grandes obstáculos, y con otro tanto de fe. Desde entonces aquella magia nos enloquece, nos envuelve en el sentimiento, la magia del esfuerzo en la adversidad, y que también lo heredamos de nuestro templo sagrado, la magia de: ¡El Teatro Nacional Sucre! construido en honor al Mariscal Antonio José de Sucre, otro héroe de esfuerzo y de gran lucha en la adversidad frente al imperialismo. De allí que nos es fácil generar héroes respectivos en la cancha, cuando dan todo, cuando van más allá de su humana energía, ayudados por el equipo para enfrentar rivales en el Ecuador que tienen gran poderío económico y social.

 

Los grifos eternos del templo, cuando se quedaron en el Teatro Sucre, lo habrán visto, a los nobles jugadores de S. D. Argentina, poniendo el espíritu de Atahualpa cuando batalló con Pizarro, o poniendo el cariño como Rumiñahui con su templo sagrado “Shungoloma” que significa “loma del corazón”, donde ahora suspira con rezos nuestra Virgen María en el Panecillo. Nuestro Quito corazón.

Desde 1940 son 75 años de festejos, pero desde sus esfuerzos son 78 e incluso desde 1928, son 87 años de sueños y empuje.

‘SER CAMPEÓN NO ES UNA META, ES UNA ACTITUD’.

 

Cito a Guido Guerrero, gloria de los sesentas:

“Para mí el Quito es la vida, yo para el Quito no sé que fui, pero fui campeón nacional en el 64… Jugaba de volante, de back centro, ahí jugábamos de todo porque NOS GUSTABA LA CAMISETA, no cobrábamos muchas veces, no, el Ing. Ney Mancheno decía, no Guido vos trabajas, pero era el gusto, EL GUSTO DE NOSOTROS POR LA CAMISETA”.

 

Cito a nuestro capitán del 55, 56, Juan Ruales:

“(…) fuimos los pioneros de esta Sociedad Deportivo Quito que tuvo el honor de ser campeón 55, 56, 57, después de venir de un equipo de mucha trascendencia del fútbol, por eso se llamó la Academia… el deporte es patrimonio, EL DEPORTE ES SOLIDARIDAD, es confraternidad…”.

 

Cito a loco Battaini del 68:

Cuando fuimos campeones nacionales, luego de ganar en Guayaquil a Barcelona: “cuando veníamos a Quito -recuerdo- de arriba del avión vimos todo Quito embanderado, una caravana todo el aeropuerto, nos trajeron por la 10 de agosto, nos llevaron para la Plaza del Teatro, y la fiesta duró 3 días, 3 días… una alegría enorme, con decirte que ni nos fuimos a Uruguay, nos quedamos de largo”.

 

Cito a nuestro excapitán, loco GUERRA:

“El Quito tiene 3 cosas: cabeza, corazón y huevos”.

 

Muchas gracias a los hinchas que fueron este sábado 11 de julio para festejarle a nuestra institución. Gracias a Carlos Ochoa, gracias al Preparador de arqueros de formativas (se me escapa su nombre), a negrito Marín y a nuestro ex capitán Ernesto Guerra, todos ellos por voluntad propia dieron sus mensajes de esperanza y ejemplo a seguir. Muchas gracias a la hinchada en las barras organizadas que gestionaron este evento, a la Plaza Murguera, a la M.A.G. y a las bandas que nos acompañaron: “Desquiziados”, “Etnop once”, e “Ihuana mary”. Gracias a Uds. por su gesto noble, por su solidaridad para con la institución, pues lo recaudado servirá para la rehabilitación de las zonas deportivas y recreativas del Complejo Ney Mancheno.

 

Fotos de los festejos:

SDQuito75años-festejo-Ernesto-Guerra

 

SDQuito75años-festejo-Carcelén

 

Video de la presentación de Ihuana Mary:

 

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