Todo a cambio de nada

 

Entregarlo todo a cambio de nada es el verdadero amor. Aplica para todos los niveles, y el amor a la camiseta es uno de los más fieles (comparable con el de una madre). Es la misión del hincha del Quito para la segunda etapa: amar a cambio de nada. Es un club en el que su presidente renuncia, por promedio, una vez al mes; presentarse a jugar es visto ya como un logro; y según palabras de su Director Técnico, habría que pensarlo dos veces si nos conviene llegar a un torneo internacional para el 2016.

Lo último de Paúl Vélez es comprensible, se justifica en que llegar a la Sudamericana 2016 demandaría contratos más costosos con la plantilla, de los que hoy ya con dificultad mensualmente se trata de cumplir. Por lo tanto, estaremos junto al equipo a cambio de nada, entregando aliento, poniendo presencia, acompañando el campeonato como venga; total, varios de nosotros lo hicimos exactamente por 40 años, y la recompensa, aunque anhelada, era lo que menos importaba. (ALM)

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